Llevo mucho tiempo intentando encontrar una definición adecuada a lo que entendemos por CIUDAD. Las definiciones que se hacen desde las diferentes disciplinas que se ocupan de estudiar nuestras ciudades son interesantes y complementarias. Los referentes literarios, directos o indirectos, son como siempre, menos concretos pero mucho más certeros a la hora de captar la esencia de la experiencia ciudadana. En cualquier caso, mi única conclusión después de tanta búsqueda es que el denominador común de La Ciudad de la Justicia, La Ciudad de las Artes y las Ciencias, La Ciudad de la Luz, La Ciutat de la Pilota, La Ciudad del Motor (de esta última creo que nos hemos librado), es precisamente que ninguno de estos espacios se puede llamar CIUDAD.
